Viernes 13 de diciembre de 2024

Discurso del Rector Dr. Marcelo Aba en ceremonia de los 50 años

Discurso del Rector Dr. Marcelo Aba en ceremonia de los 50 años

50 AÑOS DE NACIONALIZACIÓN DE UNICEN

DISCURSO DEL RECTOR DR. MARCELO ABA

Estimadas autoridades de la Universidad, Autoridades Nacionales, Provinciales y Municipales, Ex Autoridades de la casa, Docentes, NoDocentes, Graduados, estudiantes, Familias y comunidad toda de la universidad en cada una de nuestras sedes, muy buenas tardes.

Es ante todo un inmenso honor y una enorme responsabilidad dirigir estas palabras en un acto tan caro a nuestros sentimientos y darles la bienvenida a esta, que es vuestra casa.

Cumplir 50 años como Universidad Pública Nacional, implica un tiempo de reflexión y balances. De mirar atrás para recrear el pasado que explica nuestra identidad, de analizar el presente, detectando debilidades para corregir y fortalezas para potenciar, y, por sobre todo, de pensar el futuro, siendo fieles defensores del ideario y principios fundacionales, pero permanentemente atentos a afrontar los nuevos desafíos de una realidad, que cambia con inusitada rapidez.

Hace 5 décadas, las ciudades de Olavarría, Azul y Tandil, pugnaban por consolidar a nivel local los estudios universitarios, cada una con diferentes estrategias y grado de avance. En todos los casos con apoyo de los municipios, organizaciones de la sociedad y muy especialmente de los vecinos. En Olavarría, el Instituto Universitario contaba con el apoyo de la Fundación Fortabat. En Azul, los Sres Azcona, Wallace y otros, brindaban su asistencia económica. Y en Tandil la ya instalada Universidad de Tandil, de la mano del visionario Don Osvaldo Zarini y la Fundación pro Estudios Universitarios.  En todos los casos, existían dificultades para el sostenimiento de las ofertas y la nacionalización comenzó a aparecer como la alternativa más viable. En el país, mientras tanto, se daba curso a la creación de nuevas Universidades de la mano del denominado ¨Plan Taquini¨, en virtud del cual en 5 años (entre 1970 y 1975) se crearon 15 universidades públicas en el interior, que se sumaron a las 9 que existían en grandes urbes. Comenzó así, la descentralización del sistema universitario y por entonces nuestras ciudades tenían sus proyectos aspirando a ser cada una, sede de una Universidad Pública Nacional.

A la hora del debate parlamentario de los diferentes proyectos, primó la idea de su fusión, llevándose al recinto el impulsado por los senadores Juan Carlos Pugliese (P) y Fernando de la Rua y luego defendido en Diputados por Carlos Auyero. Su aprobación implicó la creación de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, nacida así, con un marcado espíritu regional. Los principales argumentos esgrimidos resultan de plena actualidad: la importancia demográfica y económica de la zona de influencia de la nueva universidad y la insuficiencia del esfuerzo privado, para hacer frente al necesario crecimiento de los estudios superiores en la región. Finalmente, el 9 de octubre de 1974, se firmó el decreto que promulgó la ley 20.753 de creación de esta universidad nacional y desde entonces es ese, el día en que se conmemora su nacimiento.  

Al momento de la nacionalización, la institución contaba con las Facultades de Ciencias Humanas (hasta entonces Ciencias del Hombre), Ciencias Económicas, Ciencias Exactas (antes Físico Matemáticas) y Ciencias Veterinarias en Tandil, Ingeniería en Olavarría y Agronomía en Azul. Años más tarde y ya retornada esta democracia que transita sus 41 años, se creó la Facultad de Ciencias Sociales con sede en Olavarría, la Escuela Superior de Teatro (hoy facultad de Arte) en Tandil y comenzó a funcionar la Unidad de Enseñanza Universitaria de Quequén-Necochea. Tiempo después iniciaron sus actividades las Escuelas Superiores (hoy ambas Facultades) de Derecho en Azul y de Salud en Olavarría. Así la estructura de la Universidad fue consolidando su actual fisonomía, con asiento en 4 ciudades, en las que se distribuyen 10 Facultades y una Unidad de enseñanza, a las que se suman 2 escuelas secundarias, 1 jardín de infantes, 4 maternales, una Universidad barrial, centros culturales, gimnasios y muchas otras estructuras complementarias.

Aquella etapa fundacional, implicó tiempos de grandes carencias materiales e incertidumbres, pero fueron también inmensamente ricos en ilusión y ganas de hacer crecer este proyecto colectivo de universidad pública que hoy tenemos, y cuya defensa permanente es nuestra obligación.  Sus orígenes, fuertemente relacionados con iniciativas de la sociedad y sus necesidades, han ido moldeando una institución que está básicamente vinculada a su entorno y fundamentalmente al servicio de la comunidad que la sostiene.

Muchos son los hitos que fueron marcando su desarrollo. Por ejemplo, su gran crecimiento en infraestructura y equipamiento, lo que nos permitió pasar de ser un proyecto que funcionaba gracias a espacios cedidos o compartidos con otras instituciones, a disponer de cerca de 90.000 m2 de edificios propios que permiten el desarrollo de una intensa actividad diaria. Y trabajamos día a día por seguir creciendo.

Sin embargo, hay un activo institucional que supera a cualquier bien material. Nuestra mayor riqueza, radica en haber conformado a través de los años una comunidad que acepta cotidianamente el desafío de fortalecer la docencia, la extensión y la investigación con elevada responsabilidad social y aportando cada uno, lo mejor de sí en cada momento y situación.

 

Por eso, es justo hoy reconocer, ante todo, a aquellos pioneros que pusieron en marcha el sueño. Resulta muy difícil hoy, ante la realidad que podemos apreciar a nuestro alrededor, valorar en su justa medida la grandeza de aquellos tiempos que sembraron la semilla de este presente. A quienes transitaron los inicios y en particular la nacionalización que hoy celebramos, un eterno agradecimiento por hacer posible esta universidad.

De igual manera, vaya un profundo agradecimiento a quienes desde su creación y hasta hoy, han conducido nuestra Universidad ocupando los diferentes puestos de gestión. Hoy testimoniamos nuestro reconocimiento a quienes más allá de diferentes estilos e improntas personales asumieron el compromiso de guiar la institución dejando en ello lo mejor de sí. Sin su visión, y su capacidad para interpretar las necesidades de cada momento, este crecimiento no hubiera sido posible.

Agradecemos sentidamente, a cada uno de los miles de jóvenes que en estos años han elegido nuestra casa para su formación profesional y ciudadana. Ellos representan la misión primordial de la universidad y su participación en el proyecto institucional resulta fundamental. Hoy son más de 20.000 los estudiantes en los distintos niveles, que transitan nuestras aulas marcando un fuerte incremento en los últimos años. Su compromiso con la institución, nos hace redoblar el esfuerzo para ofrecerles cada día mejores oportunidades de formación y posibilidades de rápida y exitosa inserción laboral.

A nuestros graduados, hoy ya más de 24.000, esperamos haber contribuido profundamente en su formación. Hemos dado lo mejor de nuestra parte para ello y sabemos que sus carreras exitosas los hacen altamente requeridos y reconocidos en los diferentes campos del saber. Hoy son nuestros mejores embajadores en el país y en el mundo y como siempre, aquí los esperamos para seguir transitando juntos el camino de la Educación Continua.

Igualmente merecido, es el reconocimiento a los trabajadores Nodocentes, con cuyo compromiso cotidiano y muchas veces silencioso hacen posible que la universidad lleve a cabo todas sus funciones, mostrando cada día mayor involucramiento en la vida académica y la gestión, y una permanente búsqueda de capacitación para la mejora institucional.

Por supuesto, lo hacemos extensivo a nuestros docentes de todos los niveles, inicialmente viajeros en su mayoría y hoy consolidados en una planta de excelencia que es orgullo de esta universidad y en buena medida responsable de nuestro excelente posicionamiento institucional.

Similar reconocimiento tanto a nivel nacional e internacional, tienen nuestras investigaciones y los grupos de investigación, quienes potencian sus acciones en vinculación con organismos de Ciencia y Tecnología como la CIC y el CONICET, dando lugar a la formación de importantes núcleos de investigación, 6 unidades Ejecutoras de doble y triple dependencia y un Centro Científico Tecnológico.

A la sociedad en su conjunto, nuestra socia invalorable y permanente en este proyecto, compartir lo difícil que resulta imaginar cómo serían nuestras ciudades sede, la región y sus comunidades, sin la presencia, durante medio siglo, de la universidad. Pero queremos asegurarles que existe otro ejercicio, igual de complejo, e imperiosamente necesario. ¿Cómo queremos que sea nuestra realidad dentro de 50 años? Y allí la universidad asume la irrenunciable obligación de ser un actor fundamental en pensar y ser parte de la creación de nuestro futuro colectivo.

A 50 años de la nacionalización, nos sentimos orgullosos de lo logrado y conscientes de todo lo que falta hacer. Un camino en el que cada logro, se convierte inmediatamente en el sustento de un nuevo desafío.

Es el resultado de miles de esfuerzos, lo que marca la imposibilidad de hacer nombres sin caer en innumerables injusticias. Solo esperamos que todos y todas se sientan merecidamente incluidos en estas palabras. 

Como herederos de la Reforma del 18 y de la gratuidad instaurada por decreto del presidente Perón, hace 75 años, defendemos con todas nuestras fuerzas el acceso a la educación superior pública como un derecho y una obligación de los estados en su sostenimiento. Creemos en la capacidad igualadora de la educación pública y no arancelada, en el poder transformador de la universidad como formidable herramienta de movilidad social ascendente y en el aporte diferencial y sustantivo que la producción científica hace en la sociedad del conocimiento. Estamos plenamente convencidos que los problemas que tenemos como país, solo se resolverán con más educación pública y con más inversión en ciencia y tecnología. Queremos que nuestras instituciones sean herramientas que le permitan a la Argentina desandar las desigualdades estructurales y emprender la senda del desarrollo y la soberanía.

Para que ello sea posible de cara a un futuro complejo y cambiante que ya está con nosotros, trabajamos por la mejora permanente en la calidad de la enseñanza y su adecuación a las nuevas necesidades, abarcando las más variadas disciplinas y campos del saber. Allí se incluyen más de 65 exitosas carreras de grado; más de 30 de posgrado, con reconocimiento y demanda internacional; 10 de pregrado, y casi 40 diplomaturas.  Solo a modo de ejemplo de esta necesaria mejora y adaptación permanente de nuestra oferta, hace solo un par de días hemos abierto la inscripción a una nueva Tecnicatura Universitaria en Equipamiento Agroindustrial, diseñada en función de las demandas laborales y de desarrollo de la región, que será dictada en nuestra sede Quequen. La incorporación de nuevas tecnologías y la inteligencia artificial, forman ya parte de la agenda.

Reforzamos, a través de la Extensión y la Vinculación, nuestro compromiso a potenciar el diálogo y retroalimentación permanente con la comunidad, de la que surgen demandas sociales que están latentes, y otras nuevas, que construimos en conjunto acompañando los tiempos que corren.  Somos parte indisoluble de la sociedad, y sus necesidades nos marcan la obligación de buscar soluciones.

Para ello trabajamos con igual ímpetu con ONGs, barrios, comunidades, asociaciones, pequeñas y grandes empresas, y los diferentes niveles del estado, hoy corporizados en los municipios y las provincias. Nuestros medios de comunicación, Radio Universidad y Abra TV, garantizan el debate y la difusión de nuestras acciones.

Seguiremos trabajando en potenciar nuestro sistema de Ciencia, Arte y tecnología, incluyendo allí, el desafío de ser cada día un actor más importante, en la cultura de nuestras ciudades. Una parte sustancial del desarrollo de conocimiento en nuestro país tiene lugar en las Universidades Públicas y en particular, la nuestra es especialmente rica en ese sentido. Asumimos el compromiso de seguir cobijando la generación de conocimiento e innovación, cuya existencia, determina hoy, buena parte de la fortaleza y soberanía de los países.

Consustanciados con la idea de una universidad que es de todos y a la que todos tienen que tener acceso, nos desafiamos a fortalecer nuestras ofertas de formación no contenidas en las tradicionales carreras de grado y que muestran una universidad para toda la vida.

Así, trabajamos por la mejora de las ofertas de nuestros queridos preuniversitarios donde cubrimos desde maternales hasta escuelas secundarias de reconocido prestigio. Igualmente, se inscriben allí la capacitación en Oficios que llevan adelante la Universidad Barrial y los diferentes talleres que se desarrollan en cada sede. De igual manera, priorizamos nuestros programas de Adultos Mayores, los de Idiomas y muchos otros, que año a año crecen y amplían su oferta.

 

Nuestras políticas de Bienestar Estudiantil generan estrategias para facilitar la inclusión de más jóvenes y acompañar su permanencia en nuestra casa, promoviendo al mismo tiempo la salud y el deporte para un desarrollo pleno. Becas, comedores, residencias, consultorios médicos, son parte de esas acciones

Paralelamente seguimos dando pasos en las áreas de Derechos Humanos y de Políticas de Género, buscando su curricularización, reforzando nuestras políticas de Memoria, Verdad y Justicia y comenzando la revisión de nuestro protocolo de actuación ante situaciones de violencia de género y discriminación.

Sin duda, quedan muchas acciones y desafíos, que resulta imposible mencionar aquí, pero que han sido detallados en un Plan de Desarrollo Institucional, construido de manera participativa y cuya revisión comenzaremos el próximo año. Son parte también de la realidad mostrada en el proceso de Autoevaluación Institucional que atravesamos y que finalizó con una exitosa Evaluación Externa, realizada en el marco de CONEAU y cuya certificación definitiva recibimos pocos días atrás.  

Por nuestra historia, por nuestro presente y por nuestro futuro, al que responsablemente nos permitimos soñar aún más venturoso, celebramos estos 50 años de vida de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, confiados en seguir honrando el legado de nuestros fundadores y agradeciendo permanentemente el imprescindible acompañamiento de la sociedad. Acompañamiento que sentimos día a día, pero que se corporizó de manera maravillosa en las dos multitudinarias marchas en apoyo a la universidad pública de este año y que tanto significado tuvieron para nosotros.

Entre todos, los que están y los que ya no, pero cuya presencia se siente permanentemente con la fuerza de lo hecho, hemos construido una Universidad inclusiva, no arancelada, regional, de calidad y de puertas abiertas sin ningún tipo de discriminación. En ese marco, nos sentimos parte de una irrenunciable política de Estado, una gran conquista social, una inversión estratégica que promueve la movilidad social ascendente, el desarrollo productivo y cultural, mejora la calidad de vida de nuestra población, fortalece la democracia y sustenta la soberanía Nacional.

Lamentablemente, la realidad no nos permite celebrar hoy con la felicidad que hubiéramos deseado. La Universidad Pública Argentina, atraviesa momentos muy difíciles y su futuro aparece amenazado. Por un lado, afrontamos serias dificultades presupuestarias que afectan al funcionamiento institucional, generan serios retrasos en los salarios de los trabajadores, ponen en jaque el futuro del sistema de Ciencia y Tecnología, mantiene todas nuestras imprescindibles obras paralizadas y no ha actualizado por inflación, el valor de las becas estudiantiles que aporta el estado. A todo ello debe agregarse que nos asomamos al inicio de un nuevo año con la dificultad adicional de proyectarlo, sin ninguna precisión presupuestaria.

A estas dificultades se suma, otra al menos, de igual magnitud. Es el ataque permanente al que ha sido sometido el sistema buscando horadar la excelente imagen que tiene en la sociedad y tratando de poner en duda sus logros. No se han escatimado descalificaciones ni acusaciones falaces. Curiosamente, todas han recrudecido cada vez que reclamamos por nuestros derechos y los de la sociedad.

Lo complejo de la situación, agravada ese día por la confirmación del veto a una ley que traía alivio al difícil escenario, hizo que pospusiéramos en su momento este acto y explica al mismo tiempo lo austero del mismo.

Frente a políticas gubernamentales, que no ponen a las Universidades Nacionales como prioridad, nuestra institución redobla sus esfuerzos ante las dificultades, y se sostiene más viva que nunca, dispuesta a defender a ultranza la Educación Pública de calidad. Juntos, hemos salido de otras crisis. Juntos, pudimos salir de una pandemia que nos atravesó a todos. Y juntos también, remontaremos las dificultades del presente. Los tiempos por venir, demandarán unidad en la lucha, con espíritu solidario y alejados de cualquier egoísmo.

Así, jamás podrán apagar nuestra esperanza, mientras sostengamos nuestra férrea convicción, de que la educación y la ciencia, son la inversión más inteligente que puede realizar un país pensando en su futuro, jamás un gasto.

Hacemos propicios estos 50 años de vida de nuestra universidad nacional, para invitar a todos a seguir construyendo esta hermosa institución que nos llena de orgullo. Ampliando derechos para mejorar un presente que haga posible el futuro. El compromiso de un país, con su sueño de seguir siendo una Nación, así lo requiere.

A nuestra querida Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, a su comunidad, a la sociedad que nos sostiene y acompaña, muy feliz cincuentenario¡. Un futuro de grandeza nos espera, si caminamos juntos hacia él.

Muchas gracias