Investigador de la Universidad aporta datos sobre la resistencia obrera argentina en la dictadura
El historiador de la Facultad de Ciencias Humanas de la Unicén, Daniel Dicósimo, ha logrado forjar una trayectoria asociada a la generación de información clave para entender la resistencia obrera en distintas etapas de la historia argentina, en particular durante la última dictadura militar que se instauró desde 1976 y hasta 1983.
“Más allá de la fábrica”, es una obra de Dicósimo actualmente promocionada en la 36º Feria Internacional El Libro, del Autor al Lector que se desarrolla en Buenos Aires hasta el 10 de mayo venidero.
El académico, que integra el Instituto de Estudios Históricos Sociales (IEHS) de la Universidad, desde hace tiempo adoptó como línea de investigación la resistencia de los trabajadores de la industria del Gran Buenos Aires y el Interior de la provincia a su disciplinamiento por la dictadura militar de 1976 a 1983 y los empresarios del sector.
Entendiendo para ello al disciplinamiento como el “intento de eliminar la organización sindical en las fábricas, imponer un corsé represivo al trabajo y abolir las conquistas laborales que había obtenido el movimiento sindical desde 1945”.
Retomando a otros autores argentinos, para constatar sus hipótesis o cuestionarlas, Dicósimo plantea que “si bien las comisiones internas y los cuerpos de delegados fueron ilegalizados, debilitados e incluso eliminados por la acción conjunta del gobierno, el ejército y los empresarios, la actividad organizada no tardaba en resurgir, ya fuera en forma clandestina o informalmente tolerada”.
Al respecto, sostiene que durante esos años “encontramos referencias a las asambleas que servían para discutir los problemas laborales más acuciantes y planificar las futuras acciones, y que no tenían el carácter público, multitudinario y soberano anterior a 1976, sino otro clandestino, periférico y precario. Y a las reuniones sociales, como partidos de fútbol, picnics, asados y peñas, que permitían mantener la solidaridad en el colectivo obrero y organizar la resistencia dentro de las fábricas, sirviendo como alternativa a las asambleas”.
El historiador universitario describe, entre otros fenómenos laborales, la aparición de “formas nuevas y originales de la acción sindical, surgidas como una adaptación al marco represivo de las relaciones laborales en las fábricas”.
Se refiere por eso a una serie de acciones nuevas y originales como el “trabajo a tristeza”, la “huelga de la sopa”, “aplaudidas” y otras. Las cuales tenían, pese a su diversidad, algunas “características comunes: corta duración, extensión limitada, permanencia en los lugares de trabajo y desarrollo intermitente”.
El propósito general está guiado por la inquietud histórica por conocer la resistencia de los trabajadores industriales del Gran Buenos Aires y el interior de la provincia a su disciplinamiento, que la dictadura militar y los empresarios del sector industrial trataron de implementar a través de la eliminación de los organismos sindicales de las fábricas, la imposición de un marco represivo en las mismas y la abolición de las conquistas laborales obtenidas por el movimiento sindical desde 1945.
¿Cuáles fueron las políticas y las prácticas disciplinadoras que se aplicaron en los lugares de trabajo?; ¿cuál fue su resultado?. ¿Qué entendemos por resistencia obrera al disciplinamiento laboral?; ¿qué acciones podemos incluir en ese concepto más allá de las más visibles, como huelgas, quites de colaboración, etc.?. Esos son solo algunos de los interrogantes que Dicósimo intenta dilucidar en su investigación histórica.