La comunidad universitaria de Tandil despide a Beto Laulhe
Beto Laulhe fue una presencia constante en la vida cotidiana de la Universidad Nacional del Centro. Su trabajo silencioso y comprometido, en Tandil, en el ámbito del Rectorado, sostuvo durante años el funcionamiento de espacios, vínculos y rutinas que hacen posible la vida universitaria.
Quienes compartimos con él jornadas de trabajo lo recordamos por su responsabilidad, su disposición para dar una mano cuando hacía falta y su trato cercano. Beto entendía su rol no solo como un conjunto de tareas, sino como una forma de acompañar a otros: docentes, estudiantes y compañeros nodocentes encontraban en él a alguien confiable, atento y siempre dispuesto.
Su paso por la universidad deja una huella que no se mide únicamente en años de servicio, sino en gestos cotidianos: una conversación a tiempo, una solución práctica, una sonrisa en medio de la rutina. Es en esos detalles donde se construye el verdadero sentido de comunidad, y Beto fue parte de ese entramado humano que sostiene la Institución.
Hoy su ausencia duele, pero también invita a recordar y valorar su aporte. Queda en la memoria de quienes lo conocieron el ejemplo de alguien que trabajó con compromiso y sencillez, dejando una marca profunda en su entorno.
Hasta siempre, Beto.

